Para el que se queda, la muerte y el abandono pueden ser la misma cosa. No por nada la palabra duelo se usa para describir ese momento donde nos damos cuenta que, por las razones que sean, el otro no volverá.
Luciano y Carla. Luciano se fue y no se sabe si volveremos a verlo. Carla, desde la desesperación o la negación, emprenderá un viaje hacia hacia la resignación. Tal vez, solo busca decir adiós.
La propuesta de un clima de cierto misterio se contrapone a cierta obviedad. Como si hubiera una urgencia de decirlo todo con palabras (viejo defecto de nuestro cine nacional). Y es este ir y venir entre entre lo ambiguo y lo explícito el que hace que algunas situaciones o giros del guión resulten forzados.
La extrañeza que nos acompaña cuando vemos el film se debe más a la confusión que al signo de pregunta que propone.
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